jueves, 19 de abril de 2007

¿Se retuerce Mozart en su tumba?





Todos estábamos espectantes ante el estreno de la versión cinematográfica de la ópera "La Flauta Mágica" de Mozart.
Esta idea, sólo podía provenir de una mente como la de Kenneth Brannagh, empeñado en los últimos tiempos en dar una vuelta de tuerca más, a dodo proyecto que cae en sus manos.

Si con las adaptaciones de Shakespeare a la gran pantalla salió airoso, el experimento de filmar una ópera a dejado mucho que desear.
Cierto es, que en cuanto a puesta en escena, ambientación y sensibilidad musical, el director ha acertado de lleno en la planificación, no así, en el tempo y ritmo narrativos.
Una adptación, como sabemos, es eso, reinterpretar un texto y conferirle de la personalidad del autor, sin a su vez, desposeer al texto de su esencia originaria. Y eso es lo que ha ocurrido, así no
"hay épica en una historia cuya naturaleza arquetípica (el mal encarnado en la Reina de la Noche, el romance entre los protagonistas, la batalla final por la paz que han de librar, el objeto mágico que da nombre a la ópera y que les dará la victoria…), de haber sido bien representada, podría haber construido una empatía y fuerza fílmicas que estuvieran a la altura de la categoría de su música".

No queda más que añadir, sólo que si acudimos a las salas como si entrásemos en un teatro, nos deleitaremos con la música de Mozart y podremos dejarnos encandilar con los decorados... sin plantearnos nada más. Porque, lo queramos o no, se trata de lenguajes distintos que desmerecen o engalanan una misma historia.

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