El anillo diluído
jueves, 19 de abril de 2007
¿Se retuerce Mozart en su tumba?
Todos estábamos espectantes ante el estreno de la versión cinematográfica de la ópera "La Flauta Mágica" de Mozart.
Esta idea, sólo podía provenir de una mente como la de Kenneth Brannagh, empeñado en los últimos tiempos en dar una vuelta de tuerca más, a dodo proyecto que cae en sus manos.
Si con las adaptaciones de Shakespeare a la gran pantalla salió airoso, el experimento de filmar una ópera a dejado mucho que desear.
Cierto es, que en cuanto a puesta en escena, ambientación y sensibilidad musical, el director ha acertado de lleno en la planificación, no así, en el tempo y ritmo narrativos.
Una adptación, como sabemos, es eso, reinterpretar un texto y conferirle de la personalidad del autor, sin a su vez, desposeer al texto de su esencia originaria. Y eso es lo que ha ocurrido, así no "hay épica en una historia cuya naturaleza arquetípica (el mal encarnado en la Reina de la Noche, el romance entre los protagonistas, la batalla final por la paz que han de librar, el objeto mágico que da nombre a la ópera y que les dará la victoria…), de haber sido bien representada, podría haber construido una empatía y fuerza fílmicas que estuvieran a la altura de la categoría de su música".
No queda más que añadir, sólo que si acudimos a las salas como si entrásemos en un teatro, nos deleitaremos con la música de Mozart y podremos dejarnos encandilar con los decorados... sin plantearnos nada más. Porque, lo queramos o no, se trata de lenguajes distintos que desmerecen o engalanan una misma historia.
La víspera

LAS CUATRO DE LA MADRUGADA
Hora de la noche al día.
Hora de un costado al otro.
Hora para treintañeros.
Hora para treintañeros.
Hora acicalada para el canto del gallo.
Hora en que la tierra niega nuestros nombres.
Hora en que el viento sopla desde los astros extintos.
Hora y-si-tras-de-nosotros-no-quedara-nada.
Hora vacía.
Sorda, estéril.
Fondo de todas las horas.
Nadie se siente bien a las cuatro de la madrugada.
Si las hormigas se sienten bien a las cuatro de la madrugada,
habrá que felicitarlas. Y que lleguen las cinco,
si es que tenemos que seguir viviendo.
Wislawa Szymborska
P.D:...¿qué sucede cuando la víspera se produce a las cuatro de la madrugada?
Mare Nostrum
En una noche fría y silenciosa como la de hoy, quisiera hablaros de una de las voces más cálidas e hipnotizantes-desgarradoras que existen, HARIS ALEXIOU. Desde hace un tiempo, eso que se ha dado en etiquetar o denominar "Músicas del Mundo"....nos ha permitido descubrir joyas musicales de la periferia que controlan las grandes discográficas (aunque muchas de ellas han sucumbido a sus encantos); una de ellas es esta intérprete griega que cumplirá 30 años de carrera, difundiendo y recuperando una gran parte de la tradición de su maravilloso país.
Haris Alexiou fue una de las impulsoras en dar a conocer a los jovenes griegos parte de la riqueza olvidada y secuestrada de la música. Si, digo secuestrada porque durante largo tiempo, bien por connotaciones sociales o por la sin-razón de una cruel dictadura que no por menos conocida dejó de ser una auténtica guillotina para la tolerancia y la creatividad, mantuvo en el olvido y en la clandestinidad un estilo de hacer y escribir música, el rembetiko.
La década de los 30 del siglo pasado fue la que vió crecer y despuntar esta variante musical, cuyas letras hablaban de libertad, de amores prohibidos, de prostitución,....; sucedió como con el tango, es decir, nació en los arrabales, en las tabernas del puerto del Pireo...y sin ningún tipo de complejos, tomó influencias de su tradicional enemigo político y cultural, Turquía (todavía parecen no haberse dado cuenta de lo parecidas y de lo retroalimentadas que están sus civilizaciones).
Sólo me queda dar las gracias a artistas como Alexiou por regalarnos la oportunidad de semejante descubrimiento acústico y emocional, además de comprobar los lazos que unen a todos los habitantes de este Méditerráneo.
Je reve

¿Sería posible soñar con la desaparición de la Navidad?....casi puedo asegurar que un 90% de la gente que conozco, me tildaría de loca con sólo formular esta pregunta...pero nadie podrá arrebatarme que je rêve con tan deseado hecho.
No sería justo decir que odio la navidad y todo aquello que vaya precedido, seguido, adornado, arropado por el adjetivo "navideño"...lo más apropiado y coherente es describir que detesto mi concepto-experiencia de estas olvidables fiestas.
Como todo los recuerdos, vivencias y errores que acompañan a nuestra vida, si son agradables, tendemos a fijarlos en la memoria con ese halo...siempre dicen que estas fiestas son especiales para los niños. Pues conmigo se equivocaron, ya de pequeña me parecía un gran espectáculo, orquestado para que un escenario gris luciera con sus mejores galas..inventadas, hipócritas y para que los actores estuvieran en su justo sitio; protagonistas de una misma familia que se ven sólo en estas fechas y que no saben nada de lo que te ocurre durante el año (ni a mi me interesa lo que les ocurre a ellos, todo sea dicho)..mostrándo su papel bien aprendido a lo largo de tantas funciones....y aferrándose a esa idea tan manida e incoherente de los lazos de sangre, cuando deberían pensar que la afinidad y el cariño no lo proporciona ese rojo-vital elemento sino el respeto, el conocimiento del otro y la constancia...
No queda más remedio entonces, que soñar con entender el ruído de las luces que adornan la ciudad... o perderse en una playa desierta.
Electro-audio magnetismo
En este mundo super cableado, ionizado, electrificado...en el que nos ha tocado vivir, todo funciona, como por arte de magia (si, porque para mi sigue siendo alucinante ese acto tan asumido y cotidiano, de pulsar una tecla, una llave de la luz, un botón de un electrodoméstico, etc..y voilá), por pulsadores-pulsaciones. Parece que la teoría causa-efecto toma forma y nos atrapa sin que seamos conscientes de ella en toda su magnitud. Así, las reacciones químicas, atómicas, amorosas, eléctricas, auditivas...se deslizan entre dos puntos (en algunos casos, la línea recta no es el camino más corto), el pulsador y su destino, ya sea un fusible o circuíto, un chip con códigos binarios que hace que esta pantalla esté encendida y disponible, o unas notas musicales, o una insignificante carícia que conlleva a un atronador despliegue de sensaciones... Sin más, adentrémonos en las corrientes magnéticas...busquémos y, si nos lo permiten, pulsemos el interruptor.
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